Paralisis Cerebral:
La parálisis cerebral infantil (PCI), es una lesión de las zonas motoras del cerebro, que se puede presentar antes, durante o después del parto, es una lesión no progresiva. Se pueden presentar otras manifestaciones neurológicas como: trastornos visuales, retardo mental, trastornos auditivos y del lenguaje. La incidencia varia de 2,5 a 3 por cada 1000 nacidos vivos. Los niños con bajo peso al nacer y prematuros son los que tiene mayor riesgo de sufrir PCI.
Son múltiples las causas de PCI, puede ser por procesos vasculares, infecciosos, tóxicos, hipoxicos, y menos frecuentemente genéticos.
Lo característico es que la lesión se presenta en el cerebro inmaduro, hasta aproximadamente los 2 años de edad, por encima de esta edad la lesión toma un patrón mas parecido a la misma lesión que se ve en el adulto.:
Da acuerdo a la Academia Americana de Paralisis cerebral, esta se clasifica en:
Espástica (aumento del reflejo de estiramiento)
Diplejía: compromiso en los miembros inferiores
Cuadriplejía: compromiso de los cuatro miembros
Hemiplejía: compromiso de un solo lado del cuerpo
Doble Hemiplejía: compromiso de las cuatro extremidades, con mayor compromiso de los miembros superiores que los inferiores.
Disquinetica
Atáxica
Mixta
El diagnostico de la PCI no es fácil en niños pequeños, ya que estos aun pueden presentar en condiciones normales reflejos propios de su inmadurez. Se recomienda la evaluación por un Neurólogo infantil, para la evaluación de estos niños.
La evaluación y seguimiento debe ser por un equipo multidisciplinario integrado por el Pediatra, Ortopedista, Neurólogo, Fisiatra, Fisioterapeuta, y otros profesionales dependiendo de las manifestaciones que presente el niño.
El objetivo del tratamiento ortopédico, varía de acuerdo a las capacidades motoras e intelectuales de cada niño, cada caso debe ser evaluado en forma individual. Es muy importante establecer la capacidad de marcha del niño. El 80% de estos niños puede desarrollar un patrón de marcha dependiendo de las lesiones corporales.
Es importante que el niño que camine lo pueda hacer con el menor consumo de energía posible, para lo cual el niño en los primeros años puede tratarse con toxina botulínica, el uso de ella permitirá mejorar la espasticidad y de esta forma el niño puede desarrollar un mejor patrón de marcha, lamentablemente su efecto es temporal, dependiendo del niño puede durar de 6 a 8 meses, posterior a lo cual se puede volver a administrar. Cuando ya existen lesiones permanentes desde el punto de vista oseo y muscular, el tratamiento debe ser quirúrgico, se recomienda que el niño tenga una mayor edad, de manera de realizar varios procedimientos en un solo evento quirúrgico.
Si el niño no tiene patrón de marcha el tratamiento se basa en mejorar la apertura de las caderas para facilitar la higiene, y pocisionar al niño en un coche especial para tratara de evitar la desviación de la columna.
A cualquier edad e independientemente del compromiso del paciente la rehabilitación representa un punto importante para el tratamiento al igual que el uso de aparatos y prótesis.
Ortopedia Infantil
Esta pagina tiene como finalidad guiar a los padres preocupados en el adecuado crecimiento y desarrollo del sistema músculo esquelético de sus hijos, asi como también en la corrección de las deformidades que ellos presenten.